16 noviembre, 2009

Duda voraz, hambre de ser... sé lo que debes ser




"¿Quién soy? ¿Qué quiero?
¿Hacia dónde voy?"


¿Por qué te agitas, Israel?
¿Acaso alguien lo sabe?
Tal vez...


Mirando el sol te pasaste el día entero,
y cuando llegó la tarde, ciego quedaste.
Olvidaste ser por mirar al horizonte,
esperando que la Vida llegara a la estación.



Llegó la Nada sin ser invitada
y resultó cómoda,
creció maleza y se borró el camino.


Machete cobarde
congenió con el yuyo
y se volvió verdugo
de los pies vírgenes, castos peregrinos
de un sendero a estrenar.


Volvió el gorrión, amó tu nombre,
desempolvó tu corazón.
Pero oxidados tus brazos
tus manos torpes no lograron
acariciar sus límites
ni amar su canto
simple tal vez
pero sincero y cotidiano.


Y el gorrión enfermó
y voló, para hacer nido en tu oído
lloraste su pérdida,
empalideció tu rostro
y aletargado, gritaste,
clamando consuelo.


El amor no se compra ni vende
ni tampoco una mirada de aliento,
una carica, un beso, sinceros
una mano, un brazo. Tiempo.


Y el abrazo no fue concebido.
Noche enfriaste el corazón ciego
y Nada conversó otra vez con Silencio.


Deseos de volar
te derritieron los ojos...
se oxidaron tus alas
se empolvó tu corazón.


Terquedad férrea, sentimientos...
¿fingidos?
Amor de otoño
primavera vacía
y en el fondo se acumulan los trastos
y en la boca, se inquieta la lengua,
la humedad que no llega
y el tiempo que sólo angustia.


Y así pasó la Vida
traqueteando a unos pasos
carrilles rectos soportando el peso del movimiento
promulgando una nueva oportunidad
humo y ruido, confusión y bullicio
esperanza.





No dejes que se te pase, Israel
súbete a la Vida
ofrece tu semilla:
es preciso que primero muera
para que la Vida venza.


Volver...
¿decisión?
¿o simplemente obsesión del cobarde?


BASTA
Sé lo que estás llamado a ser, Israel.


Buenos Aires, un día de calor, que evapora los miedos y calienta el frío de costumbre (dejando al viento que despeine los prejuicios)

10 noviembre, 2009

Silencio cobarde... o prudente espera



¿A dónde emigran los sueños?
Ayer eran el eje de esta rueda
hoy no quedan ni los caballos.
Carro desvencijado,
integridad pulverizada.

Polvo:
sustancia espuria, elemental,
intrascendencia olvidada por el ser,
ser abortado
que nunca logró fundirse con el agua.

Viento:
enemigo de la sustancia cobarde,
emisario de la transitoriedad,
amigo del destino.

Agua:
cambio constante, angustia de lo informe,
sed de lechos y pendientes,
enemiga de rocas y materia muerta,
vida cansada de luchar contra el fuego.

El último:
combustión de deseos no concretados,
hambre voraz, ambicioso elemento,
autor del firmamento,
padre del calor.

Amanecer de una muerte anunciada,
ocaso de un paño que nunca logró ser cuadro.
Durmientes cuajados de vías
que se oxidaron antes de soportar
el peso de un tren que nunca logró partir
y que quedó a medio camino,
cargado de madera muerta.

Buenos Aires, a 6 meses de conocer al amor gemelo, pero sin saber qué hacer
(prurito por el parásito que no deja de consumir la poca vida que queda dentro de la montaña de polvo)

19 diciembre, 2008

Cuando los sueños fecundan


¿Despertó?
Fue ayer.
Adelante, un camino.
Atrás, más que olvido:
pala al hombro
y pies descalzos,
desnuda el alma,
el cuerpo,
los ojos
decididos.

Frente despejada,
presente de improviso
brisa juguetona entre la selva de su cima
huellas nostálgicas, recuerdos tibios
horizonte tímido
nítido
esquivo.

Manos ansiosas galopando
guerreando junto al músculo de la vida,
brío en la lengua,
oído tensado, atento,
mirada de vidrio, pero cálida
y el quinto sentido, buscando su sino.

Israel detuvo el tiempo,
y respiró el silencio del ave.
- Y así murió el silencio
de la mano de la Palabra.
Dicha.-

"Profeta: ¿dónde?"
inquirió.

Nació el viento bajo sus alas
y al norte le silbó una orden.
Tembló el sol y la luna empalideció:
porque la tierra NEGRA clamaba
e impaciente, se oía su plegaria.
De pronto, una estrella
fugaz melodía susurrada
aliento de vida,
se recostó en la tierra negra
junto a un espino,
y brotó AGUA...
todo un río.

Detrás de una roca calada
y cansada por las edades,
la MUSA, en semilla, mustia,
se irguió en ofrenda,
vestida de hoja,
maquillada de sol y día
sacrificó su promesa de vida.

Mientras la tierra se mudaba
del lugar donde había yacido la estrella
la herida morena se abría en cráter,
la esperanza anhelaba amamantar a la fe.

Sudor y alegría colmaron el útero, satisfecha:
ya estaba preñada la tierra.

Los ojos pesaban
el sueño venció a Israel.

Y al concretarse de nuevo en luz,
más de 2 décadas y 3 primaveras
habían suspirado.

Y ahí estaba ELLA,
la flor más bella,
premio deseado,
coronada de risas
tostados sus suaves pétalos,
turgentes pimpollos,
proporciones pequeñas, perfectas
curvas vestidas de
LUZ
... Y
ANA...

Buenos Aires (percibiendo al cielo llorar de alegría, el tesoro encontrado, la promesa en la cuna... y el insomnio... bien, gracias)

24 agosto, 2008

Alforjas ociosas, nube ensillada... senderos expectantes

De larga travesía
regresa Israel.
Rostro curtido
aunque todavía pálido.

Sol e intemperie
apenas tuvieron oportunidad
de maquillar sus temores.

Nuevo presente, mismo retrato.
Nubes foráneas, brisa quieta
¿paz?
¿o quietud entumecida por la espera?

Pantano, ciénaga,
tierra yerma, húmeda de proyectos,
restos de los árboles que no fueron.

Horizontes sinuosos, pendientes.
Misma montura, sin estribos,
actitud que se viste del tiempo
y se alimenta de letras.

Sueños frágiles,
mudas pesadillas
y el viejo grito gutural
nacido del abismo:
“¡Veritas!”

¿Y las cadenas?
Frías, fiel compañeras,
encanecidas por el gris presente,
oxidan la herida, abierta
y de ella brota la ansiedad,
río que llega al mar de la postergación.

Israel,
¿y en tus ojos
acaso hay una esperanza
en el fondo de tus iris enmohecidos?
¡Sea!
“Ve, brilla y aceita
el engranaje del motor
enfriado por el largo invierno”.

Agosto en Buenos Aires (¿será que el corazón despierta de su siesta?)

19 marzo, 2007

Alma en tensión


Ayer estuve conmigo
y descubrí el cielo despejado,
una flor en capullo, virgen
y la brisa del sur, melodía inocente.

Tres flechas perfumadas
y un corazón en encrucijada.

Tensión del alma candente
y tres cordeles firmes
que manejan tres caballos,
desbocados, impacientes.

Nostalgia de besos,
promesas de amor transparente,
miradas que cuentan sinfonías...
deseo por tres estacado.

Almas gemelas, espíritus simétricos
palabras que suspiran, ojos sedientos
dulzura derrochada, rizada, tímidos dedos.

"Saber escoger" es la cuestión
y ni un jesuita comprendería
a este corazón dividido.

¡Israel!
No olvides de aguzar tu vista:
tu corazón, empañado,
no ve más allá de sus narices.

Buenos Aires (luego de un largo ayuno, Israel se desayuna en un nuevo año y mira hacia adelante)

27 octubre, 2006

Mi humanidad cansada


Elevar los ojos,
aunque el cielo llore, amargo presente.
Respirar,
aún cuando el aire es sensible al tacto,

densidad vulnerable al filo de la desesperanza.
Levantarse,
a pesar de rodillas doblegadas

aun en la ausencia de la mano amiga.
Creer,
aún en tiempos de máscaras

y televisión.
Sonreír,
cuando todavía quedan dientes.
Amar,
hasta que duela.
Y cuando duela,
sonreirle al renacimiento,
creer que NUNCA es tan tarde ni tan pronto,
levantar los brazos, despabilar los sueños,

elevarse, trascender este mundo sin extraviar el ancla
respirar una nueva oportunidad ,
alzar los ojos, sin dudar,
y cerrarlos.

Parece que la paz está por llover...
ojalá me pille en la calle
desprevenido
y me empape
regando hondo esta humanidad cansada,
pero erguida.


Buenos Aires (Israel vive, y sonríe cuando ve las estrellas)
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¡Gracias a todos por pasar por estos campos, porque sin ustedes este cielo estaría despoblado de estrellas!
Los invito a darle una miradita a mi otro blog.
y me dan una opinión. De vez en cuando publico algunas cosas...

30 agosto, 2006

Raíces...

¿A dónde estás?
¿Detrás de ese portaretratos gastado?
¿En esas líneas dibujadas sin prejuicios?
¿Con la inocencia virgen y el alma transparente?
¿Vestido de infancia, dócilmente peinado?
¿Cuándo dejó de maravillarme tu sonrisa eterna?
Es que ya ni me roba ni un suspiro...
tu corazón antes alegre, vivo, activo.
Vagas, entre sombras tal vez
te sumerges en un mar frío de miedos
¿puedes conciliar el sueño?
¿es con tu historia el asunto?
¿acaso no pueden hacer las paces?
Espinas dulces, amarga resaca,
áspera borra de un vino añejado
en una espera que desespera
en un recreo que no recrea
en un tiempo que pasa, inclemente, y se lleva
las hojas que secan en la aridez de la rutina
y que se amontonan en el patio de la impotencia.
Embriaguez de sueños estancados,
urgencia de actitud,
hambre de calle, madurez postergada
recuerdo tibio de un niño feliz...
Raíces... de un árbol que se olvidó de crecer.

15 agosto, 2006


Me busco, te busco dentro mío
y cuando te encuentre
me encuentro, me duele,
me acepto
la acepto:
maderos rústicos pesados
pies descalzos, astillados
hombros heridos pero no rendidos
.

25 julio, 2006

Morir de pie, pero dando a luz


Era un día distinto:
el sol alumbró a Israel con otra intensidad
y tantas lunas rumiando un sueño
decidió soñar despierto
y no cerrar los ojos mientras cabalgaba.

Se irguió entre el revoltijo de su vida
y miró el reloj
y luego al teléfono
y casi sin pensar
saltó con un solo paracaídas en su mochila.

Por primera vez en su complicada existencia
tomó su corazón, lo miró y sintió que respiraba libre
se aseguró de que andaba bien
y resolvió darlo en ofrenda, animal pero libre.
Elección, ¿rápida? Al fin tomada.

Bañó sus restos, los vistió y los perfumó
peinó los prejuicios hacia el costado
y haciendo su mayor esfuerzo
le sonrió a los miedos.

Tomó su guitarra, un billete, su humanidad toda
y con las esperanzas colgadas al hombro
abandonó la seguridad del nido
y cabalgó hacia la tierra,
con las estrellas de aliadas en su espalda.

~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~
Mientras iba caminando por el mundo
llovía, lento pero esta vez se mojaba
sus pasos no coordinaban
con el ritmo de su decisión
y su alma se movía nerviosa:
luego de mucho tiempo tomaba las riendas de nuevo.

Y la vio y cayó en la cuenta de su entrega
y su órgano vital lo confirmó:
¡y todo por un amor de un puñado de meses
con esencia a incontables añoranzas!

La guió hasta lo más profundo de su ser
y la hizo sentar en el medio
le cantó de frente, despierto, sin pestañear
la miró a los ojos y le entregó su alma
disfrazada de rojo, cubierta de pétalos.

~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~
Pero ella no respiraba con su mismo ritmo
ni suspiraba con las mismas estrellas.
La ofrenda se sintió estéril
y se desangró con sus propias espinas
antes de que Israel cayera en la cuenta.

Hubo un momento de silencio
incómodo presente, futuro anochecido.
Las palabras que flotaban, cayeron al suelo
y se hundieron en un pozo
fueron enterradas, al lado de las esperanzas.

Entonces el mundo dejó de girar
y todo se derrumbó en un soplo
sin más estrépito que el aleteo de una paloma
pero con la certeza de un disparo en los cimientos.

~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~
Pero la inercia colaboró
e Israel se mantuvo de pie
pero, como algún poeta descubrió alguna vez,
estaba muerto:
un árbol que erguido, muere de pie.

Y a pesar de todo
todavía conservaba su guitarra
y la música que dormitaba en su garganta.

El alma había crecido esa tarde
y no sólo afianzado más sus raíces a la tierra,
sino que las ramas eran más firmes
las hojas más verdes
y la sombra, más larga.

Y en el medio de un viento frío,
un capullo estallaba, testigo fiel,
y al instante maduraba un fruto.
Israel lo vio crecer y tomar forma:
lo bautizó Valor.


Buenos Aires (hay viento, y ahora se intuye de dónde sopla)

19 julio, 2006


Levanto la mirada
no puedo parpadear:
tienen vértigo mis ojos
de que los prives de vos.

Pero incluso estando cerrados
puedo bosquejar tus contornos e inmortalizar
hasta tus más imperceptibles gestos,
recostarme en tu aroma
y aferrarme a tus cadencias.

Cae, sí, está pintando de maduro
aunque está dando muchas vueltas,
me están mareando las cuatro letras.

Y mientras sopla el viento del sur afuera
la tormenta ofrece tregua.
Aprovecho para respirar profundo
por las dudas que la vida me deje sin aire.

Cansado estás, jinete
de volar entre nubes
y escuchar el sonido de arpas
sin poder ver al ángel de frente.

¿Será que te falta coraje
o te sobran escrúpulos
para sacudir el polvo
de ese, tu corazón postergado
y dejar fluir a la vida
estancada en el cuenco
de un par de manos tímidas?

Agua, bruma, nubes, lunas...
sin embargo,
el sol siempre sale.

Buenos Aires (días nublados, miembros entumecidos pero las ideas cual amanecer de julio: frescas, sí, aunque más nítidas)

01 julio, 2006


Esta noche vi a Israel:
estaba gris, chato, mudo
parecía sorprendido por la vida
hablando solo en un rincón.
Insano, se mecía y desvariaba
soportaba en sus pies
el peso de todo un cuerpo.

~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~

Seguía hundiéndose
en un mar de rostros ausentes,
ahogado entre voces confusas
algunas conocidas pero heladas,
otras nuevas aunque enredadas,
otras, amigas casuales,
fugaces, miradas bizcas.

~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~

Palabras lábiles, tibios consejos
perspectivas tan distintas,
ojos fogosos, pasional efecto...
ojos cabizbajos, ayuda inútil,
horizontes diluidos.
Desesperación...

~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~
Israel erraba en tierras subterráneas
mientras contemplaba su vida
evaporándose bajo el sofocante
paso inexorable del tiempo.
Asfixiado, pensó en bajarlos:
le dolían el esfuerzo de sostenerlos solo.
Sus afectos pasaban a su lado
casi rozando su incapacidad
y cerrando los ojos, seguían cantando.

~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~·~

"Preferible recostarse
y apagar la luz..."
El río, a pesar de su turbulencia
tal vez refleje la luna
o tal vez no...

Buenos Aires (todo un país nublado, toda una nación sin consuelo. Israel, uno más)

11 junio, 2006


Israel espera a que se calme la tormenta, mientras juega a las cartas con Fortuna, y esconde una carta en la manga.

Está ansioso por volver a ver el sol...

01 junio, 2006

Amor de colores brillantes... tóxico


Israel tiene los ojos cansados
los rostros borrosos cada vez más desconocidos
pero su obsesión sigue nítida
Es que a pesar de cerrarlos
no sosiega su vacío
ni decanta su turbieza.

Una vuelta, otra más, van cincuenta
miedos que fermentando
más que levar su espíritu
lo amasan hasta dejarlo liso, chato.

Y su lecho, boceto de una obra maestra
no se atreve a relucir sus colores,
comprender no puede a su yaciente:
tanto amor acumulado
se le volvió tóxico al amante...

Él sabe desde hace tiempo:
que sueños madurados entre paredes
desgranándose se hicieron pólvora,
inflamable presente,
futuro insoportable de imaginar
sin el perfume de ella.

Bomba en cuenta regresiva.
Riesgo inminente que roza la insanidad,
donde estallar es lo más probable...
¿saludable? tal vez no tanto.

Es que hay modos y modos:
cobrando moretones en inocentes cercanos,
o destilando simples esquirlas de alegría,
chispas de un fuego consumado,
tan vasto cual sincero.

Y una risa que brotaría desde las entrañas
de un corazón que extravió su cobardía
llamas que se elevarían hasta el cielo
y luego de tocarlo, descansaría en una nube
mirada quieta, dientes cesantes de castañeos acelerados
obsesión que se desnudó
y se vistió de contemplación,
atenta, agradecida, satisfecha
brillo en los ojos, ahora correspondido.

Ojos amados,
siempre dulces, siempre cálidos.
Miradas tan parecidas...
almas gemelas, esencias comprometidas.

Buenos Aires, 1º de junio de un año lleno de baches pero iluminado de tenues esperanzas

15 mayo, 2006

¿Amiga o amada?


Hoy te tuve entre mis brazos
tu mano sobre la mía
descansó sin prejuicios,
inocente, como al pasar.

Aguantaba la respiración cuando sonreías
te sentía más cerca, más todavía.
Tan dulce, tan pura
ojos sensibles, tierna voz
hermosa por dentro
cálida, radiante por fuera
un lucero en mi noche,
luna llena, plena presencia.

Alegría, gozo, pero...
“Me tengo que ir. Adiós,
nos vemos luego...”
¿nos vemos?
Te contemplo, vos me ves
tal vez no igual que yo:
no lo sé.

¿Cuánto más podré esperar?
¿cuándo podrá volar, por fin,
este corazón enjaulado,
que te sueña, te nombra,
te desea?

Dos pasajes tengo reservados
pero temo por mi mano:
tal vez no pueda saciar su sed
de acariciar tu humanidad.

Besos en mejillas que se colorean
sueños que se postergan, se van diluyendo
prejuicios verdugos, traición al ser
corazón cobarde, testigo mudo
pero no ciego.

Y en el fondo del alma amordazada
una voz, clara
grita y lucha por separar labios oxidados
para susurrarte muy despacito
sentimientos tantas veces saboreados:
¡Te amo, ahora, siempre!
Amor mío, amiga.

Buenos Aires (mirando por la ventana pasar la vida, sintiendo su roce indiferente pero con miedo a arriesgar)

08 mayo, 2006

Un Vaso a medias vacío




Israel se olvida de la sangre que sigue saliendo de sus heridas por un tiempo, para elevar al cielo su mirada e interceder por Jorge León Escudero (Lucas S.), rogando a Dios para que lo guarde y se apiade de su alma.
Israel espera en lo más profundo que el alma de este hombre haya partido por voluntad de una mano más hábil que la suya, una mano inmortal, Misericordiosa y Justa que ve el dolor y lo toma para recompensar al sufriente y regalarle el consuelo imperecedero.
Israel se estremece al pensar en que no fue así, y que algún miembro nervioso, de dedos inseguros y de palmas sudorosas e insensibles, llevó a cabo un
homicidio y apagó la vela de J.

Así oraba Israel:

Alma en pena,
voluntad discapacitada cinco veces
recuerdos de una mano creativa,
despojos de un hombre que fue
pero que todavía ERA antes del tránsito.

Saldos y retazos de sueños destilados
que quedaron inmóviles en 4 ruedas
ojos impotentes y lágrimas mudas
necesidad de una mano insensible, inhumana
plegarias desesperadas de un combatiente
que sopló con labios secos
la vela de la esperanza.

León que cesó de rugir sus pesares.
Escudero que bajó la guardia y soltó su escudo
voluntad por fin cumplida,
suspiro por última vez y al fin,
el dolor cede su lugar a la paz...
y J. recuesta su cabeza,
en compañía de un vaso
a medias vacío.

Buenos Aires (con el corazón conmocionado por lo ocurrido en España con J.)

01 mayo, 2006

Amor ¿por qué cuestas tanto?


¿Por qué aunque las manos se estremezcan
la voz permanece fría,
sin dar ningún indicio
de la telaraña de sentimientos,
entretejida a la sombra
de un recuerdo, voz dulce
mirada tierna
amor imposible?

Amistad, ¿y eso acaso
no puede transformarse en suspiro
en abrazos más largos
hasta no distinguir el límite
de donde empieza el alma de uno
y dónde termina el deseo del otro?

O mudarse en un beso
esmerado, sutil
sin pausas, sin prisas
pétalos suaves, rocío virgen.

O dedicar un segundo a contemplarnos
y poder dar gracias al cielo por tenernos
no sólo en las buenas y en las malas
sino en la salud como en la enfermedad.

Vernos ni siquiera de a ratos
y que con eso baste
para soportar toda una semana
del baldío cotidiano.

Conversar con el alma en las manos
y arrullarnos en sonrisas inocentes
y con la voz endulzada
pronunciar su nombre
susurrar sin miedo un sueño
hijo de un capricho recíproco.

Reflejo de una existencia pálida
insulso presente... ¿futuro?
ojalá tuviera
siquiera
unas migas del suyo,
asi yo encantado le cediera
mi vida toda, aunque ya no me perteneciera...

Buenos Aires, 1º de mayo (aunque descanse el Trabajador, el corazón no da tregua)

26 abril, 2006

14 razones para pedir perdón

Han pasado dos largas semanas, y no he podido sentarme a escribir con tiempo y dedicación, como lo requiere un lugar donde se trata de reflejar el alma en las letras y las imágenes, pura y cristalina como el rocío de una mañana nítida de otoño.
Así que les pido que me tengan paciencia y agradezco a todos los que aportan su sabiduría y comparten sus ganas de cabalgar, siempre bien alto, en este lugar que se ha convertido en un remanso en una vida tal vez arrebatada, turbulenta y bastante ruidosa.
Les dejo una poesía de Mario Benedetti. Los sigo leyendo.

Fuego mudo


A veces el silencio
convoca algarabías
parodias de coraje
espejismos de duende
tangos a contrapelo
desconsoladas rabias
pregones de la muerte
sed y hambre de vos

pero otras veces es
solamente silencio
soledad como un roble
desierto sin oasis
nave desarbolada
tristeza que gotea
alrededor de escombros
fuego mudo.

11 abril, 2006

Huerto en vela, corazones vencidos... sueño (1º misterio)


Alguien partió el pan
y se repartió todo
otro no puede mojar ni las migas
porque manosea monedas
doradas de codicia
corroídas de traición.

Hora de angustia
escalofrío helado, costado palpitante
cráneo que intuye espinas
manos que presienten vacío.

El Inocente se retira,
saciados todos por la Cena
pero un sabor amargo, sin embargo
es inevitable.

Motín a la razón
palabras que se encarnan,
coma por coma
historia que se cumple:
el Maestro, desvelado,
duermen los amigos.

El sueño se ríe del perseverante,
el temor, desnudo, corre sin rumbo
atropellando sin escrúpulos
a quienes se le cruzan

La eternidad se estremece,
la serpiente se burla del Manso
la savia se confunde con el sudor
y el rostro se surca de rojo:
es el Cristo,
su Cáliz se vacía…

La humanidad toda se adormece
un guardia afila su espada
mientras la luna se cubre de luto
y docenas de antorchas escudriñan.

Un ejército de Ángeles observa
desde la impotencia de su inmortalidad
viendo a la pureza gemir
desangrarse la Belleza,
¡orar: lo único que resta!


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Beso, cuerdas, prendimiento... cordero camino al matadero (2º parte)


El silencio se derrumba
la divinidad es ultrajada
espadas y palos sedientos
de miembros dóciles,
pecados verdugos, hombros vencidos,
la ceguera clama entre dientes
“¡Muerte al blasfemo!”

Labios secos, corazón vendido
perjurio que se encarna
y se solidifica en el rostro amigo,
oscuros deseos,
respiración agitada
amigo de mirada torva
¿“Amigo”?
¿así entregas a tu Maestro
y firmas con tu sangre mugrienta?

Peñascos testigos de carne inocente,
cuerdas fundidas con piel,
pies devorados por la paciencia inclemente
espalda que se estrecha
torso que recibe siete dedos...
o colas.

Sangre que trasciende en la tierra, huellas
madre que recoge hasta la última gota
confusión, titubeos, tinieblas
mar de llanto y de dientes, rechinar.

El sol no se atreve a asomarse
un gallo delata al cobarde
y una Mujer golpea su pecho en silencio
herido de muerte, atravesado por mil espadas
y puñales de todos los tiempos.

Es el Cordero que con sus muñecas soldadas
levanta su frente y resigna su Nombre
mientras Israel rasga sus vestidos
porque su opulencia tirita
y a latigazos pretende
flagelar a la Verdad
y hacer callar a las piedras.


Buenos Aires (viendo a la Magdalena llorar sobre un charco rojo)

08 abril, 2006

Corazón anestesiado


Israel tiene miedo
le cuesta el amor
sobre todo decirlo.

Su pequeño gran problema
no lo deja dormir:
está queriendo volver a suspirar
pero no tiene agallas
para respirar demasiado fuerte
y enterarse de que todavía está vivo.

Tiene miedo, sí
que un día de éstos
ese sueño lo pellizque
y se deba enfrentar
con el seno de la cebolla
desechando lo de afuera.

Se ha encariñado con su máscara
que se le ha pegado al cuerpo
y atornillado en el carácter.

¿Por qué es tan terco, Israel
que no le hace caso
a su reprimido corazón?

No lo deja ser,
no le permite salir galopando
saltando por encima de las palabras
para pastar libre
en el campo de los hechos
latiendo, sin su ritmo acostumbrado
rescatándolo de su aletargada siesta.

¿Por qué le hace tanto caso
a su cabeza?
Hay cosas que no se comprenden
hasta que no se deja volar al alma.

Sí, está encadenado,
pobre, pobre corazón de Israel
que se olvidó de amar
y anestesiado,
se durmió en las promesas
de un futuro diferente
que nunca es,
que nunca llega.



Buenos Aires (esperando que Israel se despierte de su siesta, con ganas de salir a cabalgar)

04 abril, 2006

La vida con ojos negros



Salmodia asidua
lamentos entrecortados
gemidos monótonos, alicaídos.

Traje oscuro
alas inútiles
patas ágiles,
para huir,
y deleite nocturno,
soledad.

Pirata de charcos
¿a quién engaña?
¿Acaso vio el sol
apagarse entre las olas?

¿O tal vez acalló su alma
para escuchar el viento, desconsolado
acariciando un jazmín marchito?

¿Escribió, quizás, un poema
en el silencio, desde una cima
en el lomo de una roca lisa
mientras montaba nubes?

Ni siquiera soñó sobre la arena
mirando errar al mar
sonriendo a orillas de las estrellas,
mientras el agua salada
autorizaba otra oportunidad.

¿O tal vez le rogó a la luna
permanecer en este mundo, más allá
de un recuerdo efímero, noche solitaria
y trascender la fotografía
de una tumba sin nombre ni flores?

No conoce la ciudad dorada,
ni comprende estas palabras
sin vencimiento.

Jamás le trajo la brisa
suaves susurros
escritos con el rocío
y firmados con el perfume
de un recuerdo tibio.

No, la vida no es supervivencia
canto apresurado, huídas
tampoco es silencio, lágrimas estancadas
melancolía hecha salmo
existencia nocturna,
solitaria agonía.

Es gemela de la nieve:
blanca, pura, inmaculada,
regalo del cielo
y a la vez pálida, fría, mortal abrigo.


Enceguece con su brillo,
sonroja las mejillas
es avalancha que arrastra
a la voz que grita en la cúspide
y lo sepulta en el silencio del olvido.

Es fiesta, alegría diurna
es vela encendida
esperanza
viva.

Buenos Aires (escrito en una noche fría, reescrito de día)